D
e nuevo la aún en desarrollo mente de mi hermana (en lo que a la dinámica social se refiere, porque la tipa tiene más de dos dedos de frente) me ha motivado a relatar mi opinión sobre un tema muy candente en las relaciones sociales: los celos. Ahg! No! Bú, bú! Caca! Eso es de antiguos! Sí, sí... y un churrete. La pobre tuvo un instinto básico hace unos días que todos hemos tenido, unos de manera inconsciente y otros por inseguros, por primera vez: poner a su pareja "a prueba". No voy a hacer incapié en los detalles, porque al parecer también me leen sus amigas y, aparte de no querer desvelar la intimidad de mi hermana pequeña, tampoco quiero mostrarles cómo funciona este mundillo, porque aprenderlo así no tiene gracia. El caso es que, inconscientemente, puso a su novio a prueba. ¿Cómo? Intentando ponerle celoso. Y es que muchas veces esas cosas no son premeditadas, casi siempre nacen de intentar gastar una broma; ahora bien, premeditado o no, es una característica del genoma humano. Algún gen tiene que regular eso, porque los celos son puramente instintivos.

Se puede decir que los celos son un tipo de miedo, de ahí su carácter innato. Miedo de qué? De que la pareja se desestabilice. Se desestabilice, cómo? Ah, mireusté, pues de muchas formas. Ver a tu novia hablar con otro tío con mucha emoción, puede ponerte celoso. Que ella se deje abrazar por unos o por otros como si fuese la prima de todo el mundo, puede ponerte celoso. Que le dedique más tiempo a otra gente que a tí, sí, puede ponerte celoso. Que te la encuentres en la cama con otro, dando vueltas de campana mientras el otro la cog..., bueno, es igual, también puede ponerte celoso. Y es normal, oye. Es porque tienes miedo a que el vínculo que habéis formado se esté fracturando. Los celos son sanos, están orientados a reparar. Ahora bien, la forma de manifestarlos de algunos deja mucho que desear a la reparación...
Dicen que los tíos somos más celosos que las tías porque tenemos un carácter dominador, de marcar territorio. Vamos, que sólo nos falta mearnos en un pantalón suyo para que otro macho capte nuestro olor y se retire sin intentar nada. Qué va, hombre! Ellas también son celosas, y mucho! Lo que pasa es que nosotros somos un poco más co
rtitos y no notamos cuando su instinto posesivo se activa. Imagínense una pareja viendo en el televisor una peli del Van Damme, un tío cachas con un sólo objetivo: Salvar al mundo. Obviamente, el chaval es superior a nosotros, y qué le decimos a nuestra pareja? "Joder, cómo reparte hostias el Van Damme!, verdad cariño?" De repente, anuncios. Volvemos en 5 min. Y sale la tía escultural de los anuncios de crema hidratante, dándosela por los muslos y sonriendo. "Pues se echará mucha crema, pero tiene estrías y piel de naranja... y cierra la boca que estás encharcando la alfombra". Este ejemplo es un poco improvisado, porque básicamente, no creo que haya una sola tía a la que le guste una peli de Van Damme.
Y muchos más ejemplos. Los tíos es que no sabemos disimular los celos demasiado bien, pero ellas sí, y a menudo no lo reconocen, porque son más listas. Vas por la calle con ella y te paras a saludar a una amiga. Charlas un rato con ella y te despides. Al rato: "Quién era esa?" "Una amiga de clase" "Y os conocéis mucho?" "De clase" "Cómo se llama?" "Paula" "Tienes su número?" "Sí, mira: Paula clase". Si ese día no termina preguntándote "Cariño, ¿tú me quieres?", desconfía...
Pero estamos llevando al límite los ejemplos para que resulte más apreciable la idea de los celos. No es mi intención descalificarlas ni a ellas ni a nosotros, sino defender los celos. Pues sí, yo cuando una tía me dice "no me gustan los tíos celosos", no me lo creo y si me dice "yo no soy celosa", nunca me plantearía tener algo con ella. Porque a mi eso del amor liberal... no me va. Que no te gusta cerrarte ninguna puerta, pues perfecto, pero no lo llames amor, llámalo por su nombre: Sexo sin compromiso. Y ya de paso, no tengas pareja, porque no tendría sentido a menos que seas mormón. Los celos son sanos, innatos, y algo que nos diferencia del resto de muchos animales y que fortalece las relaciones. Si todos nos quisiéramos unos a otros y fornicáramos sin temor a represalias, se habría inventado el Romanticismo? La música? La poesía? La bandurria que se toca debajo de los balcones? Es más, existiría la tuna? NO HABRÍA TUNA! QUÉ DESASTRE! De quién haríamos chistes? De qué hubieran vivido Jesús Puente e Isabel Gemio? Amigos, los celos son un medicamento para la relación, así que tómenlo, pero con moderación, y cuidado con los efectos secundarios. Sean felices y celosos.

Dedicado a Rafa y Gema, que aún no se medican y sin embargo tienen una relación que da gusto verla. Un abrazo.
.jpg)

Se puede decir que los celos son un tipo de miedo, de ahí su carácter innato. Miedo de qué? De que la pareja se desestabilice. Se desestabilice, cómo? Ah, mireusté, pues de muchas formas. Ver a tu novia hablar con otro tío con mucha emoción, puede ponerte celoso. Que ella se deje abrazar por unos o por otros como si fuese la prima de todo el mundo, puede ponerte celoso. Que le dedique más tiempo a otra gente que a tí, sí, puede ponerte celoso. Que te la encuentres en la cama con otro, dando vueltas de campana mientras el otro la cog..., bueno, es igual, también puede ponerte celoso. Y es normal, oye. Es porque tienes miedo a que el vínculo que habéis formado se esté fracturando. Los celos son sanos, están orientados a reparar. Ahora bien, la forma de manifestarlos de algunos deja mucho que desear a la reparación...
Dicen que los tíos somos más celosos que las tías porque tenemos un carácter dominador, de marcar territorio. Vamos, que sólo nos falta mearnos en un pantalón suyo para que otro macho capte nuestro olor y se retire sin intentar nada. Qué va, hombre! Ellas también son celosas, y mucho! Lo que pasa es que nosotros somos un poco más co

Y muchos más ejemplos. Los tíos es que no sabemos disimular los celos demasiado bien, pero ellas sí, y a menudo no lo reconocen, porque son más listas. Vas por la calle con ella y te paras a saludar a una amiga. Charlas un rato con ella y te despides. Al rato: "Quién era esa?" "Una amiga de clase" "Y os conocéis mucho?" "De clase" "Cómo se llama?" "Paula" "Tienes su número?" "Sí, mira: Paula clase". Si ese día no termina preguntándote "Cariño, ¿tú me quieres?", desconfía...
Pero estamos llevando al límite los ejemplos para que resulte más apreciable la idea de los celos. No es mi intención descalificarlas ni a ellas ni a nosotros, sino defender los celos. Pues sí, yo cuando una tía me dice "no me gustan los tíos celosos", no me lo creo y si me dice "yo no soy celosa", nunca me plantearía tener algo con ella. Porque a mi eso del amor liberal... no me va. Que no te gusta cerrarte ninguna puerta, pues perfecto, pero no lo llames amor, llámalo por su nombre: Sexo sin compromiso. Y ya de paso, no tengas pareja, porque no tendría sentido a menos que seas mormón. Los celos son sanos, innatos, y algo que nos diferencia del resto de muchos animales y que fortalece las relaciones. Si todos nos quisiéramos unos a otros y fornicáramos sin temor a represalias, se habría inventado el Romanticismo? La música? La poesía? La bandurria que se toca debajo de los balcones? Es más, existiría la tuna? NO HABRÍA TUNA! QUÉ DESASTRE! De quién haríamos chistes? De qué hubieran vivido Jesús Puente e Isabel Gemio? Amigos, los celos son un medicamento para la relación, así que tómenlo, pero con moderación, y cuidado con los efectos secundarios. Sean felices y celosos.

Dedicado a Rafa y Gema, que aún no se medican y sin embargo tienen una relación que da gusto verla. Un abrazo.
Yo sé lo que es el amor, y el amor no se comparte con todo el mundo. Amar es desconfiar, amar es temer, amar es exigir, amar es codiciar. Amigos míos, no existen los grandes amores sin que haya grandes celos. ¡Os amo, cachos de carne!
Bender Doblador Rodríguez
Bender Doblador Rodríguez