Quiero dedicarte esta entrada porque durante estos meses has estado muy presente en mi vida. Hemos ido juntos a todos lados, nos hemos duchado juntos, hemos dormido juntos... en los momentos más tensos y pensativos, ahí estabas tú para poder acariciarte. Siempre estabas ahí. Pero últimamente las cosas no nos han ido demasiado bien, y tú lo sabes. Siempre me picabas cada vez que besaba a otras mujeres, has aumentado bastante de tamaño hasta un punto de ponerte fea, con lo bonita que eras cuando estabas más estilizada. E incluso has puesto a mi familia contra tí. Ellos dicen que contigo parezco un inmaduro, un hippie y que jamás encontraré un trabajo decente si sigo contigo. Y no puedo seguir así. De verdad, me entristeció la idea de tener que deshacerme de tí, pero tuve que hacerlo... Y mientras te acuchillaba con mucha concentración, intentando no cortarme yo, tú no dijiste nada, sólo desapareciste lentamente. Y ahora noto mucho el vacío que has dejado, pero tuve que hacerlo. Por mi bien. Y sé que algún día, muy pronto, volveremos a vernos. Te lo aseguro.
Adiós, mi querida barba!
