AVISO: Las Autoridades Sanitarias Blogueras advierten que Dinámica Social y Otros Tipos de Interés puede producir felicidad, diversión, ira, reflexión, ganas de mandar a la mierda a alguien y/o aburrimiento aleatoriamente. Por favor, lea con moderación

jueves, 26 de febrero de 2009

Con perdón para la Ciencia...

Hacer un curso de química y mantener un blog pseudofilosófico no es tarea sencilla, ya que cambiarte el chip de "pensamiento mecanizado" a "pensamiento dinamizado" es algo que sin alcohol de por medio entre semana... Pero la química, aunque lógica y mecánica, es sorprendente. Ver cómo echas dos líquidos transparentes en un vaso y sale uno rosa; ver cómo bailotean las bacterias en su gotita de agua de pozo; ver cómo corre tras de tí el profesor tras haber mezclado sodio con agua al lado del alcohol...

Dicen que las atracciones entre dos personas se pueden explicar por medio de la Química. Que ya son ganas de quitarle magia a la cosa, pero es que al parecer la ciencia puede explicar cualquier fenómeno, menos las cefaleas repentinas de las mujeres. Que por qué llueve? Pues lógico, porque el vapor de agua que hay en el ambiente, al entrar en contacto con masas frías de aire hace que el vapor se condense y caiga por su propio peso. Que cómo se hace un bebé? Pues acorde a una reacción química que consiste en fusionar un espermatozoide con un óvulo, combinado con grandes dosis de calor humano para, tras nueve meses reaccionando, originar el susodicho bebé más un residuo ocasional que suele llamarse matrimonio (Espermatozoide + Óvulo + Q -----> B2 + MeCa2GO3NLaPu2Ta2) Que por qué apretamos los botones del mando más fuerte cuando se han agotado las pilas? Pues... porque algunos es que somos gilipollas...

La cosa es que todos creíamos que las relaciones sentimentales las explicaba la Psicología, pero nada más lejos de la realidad! Eso ya lo tenía inventado la química desde que el mundo es mundo. Vamos a ver cómo solemos hacer para "mezclarnos" entre nosotros y cómo lo hace la ciencia, a ver el parecido.

CASO 1: Reacciones Redox. La pareja normal y corriente

Que consiste, únicamente en mezclar un oxidante, generalmente un ácido (el soltero) con un reductor, que suele ser una base y se caracterizan por ser irritantes (la soltera). En proporciones definidas, se crea una sal estable (la pareja) que, a menos que se manipule, no suele cambiar. Esto es lo más común, tanto en un laboratorio como en la vida real.

CASO 2: Permanganimetrías. El miembro dominante

En el que entra en juego el permanganato potásico (K2MnO4) o "miembro dominante", que será el que decide cuándo se estabiliza la reacción. Se suele hacer con una sal de plata o "miembro dominado", cuya única función será ir siendo consumido hasta desaparecer totalmente. Esta reacción consiste en echar el permanganato sobre la sal hasta que ésta cambie de color, que será cuando desaparezca. Si se echa más permanganato de la cuenta, este se aburrirá y terminará reaccionando con otros compuestos.

CASO 3: Iodimetrías y iodometrías. La Celestina química

El más curioso de los tres, y también el más patético. Aquí, el Iodo (I2) hace de Celestino, ya sabéis, ese que se entromete entre dos personas para que acaben juntas. A esto se recurre cuando no se sabe qué hacer para que dos compuestos reaccionen hasta entrar en equilibrio. El Iodo entra en escena mezclándose con un ácido (el tímido), al que obliga a cambiar a un color pardo rojizo. Con el ácido convencid... esto, con un color diferente, el Iodo que está mezclado con él se va a por la base, con la que reacciona hasta desaparecer dejando un color transparente. Básicamente, la base ha ocupado el hueco que ha dejado el Iodo, cuya inestimable ayuda ha sido clave para unir a los dos.

Ahora entenderéis por qué se dice que cuando dos personas conectan "hay química entre ellas". De todas formas, hay que echarle mucha imaginación para encontrar esto divertido, os lo aseguro. Sin más me despido. Perdón por la entrada, prometo hacer algo interesante la próxima vez, cuando vuelva a tener el pensamiento dinamizado. Sed piadosos en los comentarios :)

domingo, 25 de enero de 2009

Y yo, ¿qué?

Buenas noches, bona noite o good night, lo que cada uno prefiera. Ya habéis podido observar que la dinámica que sigo en el blog es de entradas semi-curradas con tono filosófico, pero hoy estoy algo ebrio y prefiero ir directamente al grano. Esta entrada iba a tratar sobre el riesgo, lo que supone para nosotros y las formas que hay de afrontarlo... pero pa' qué? Si esto no es un trabajo de la carrera de filosofía! Si en el fondo hablo del riesgo porque últimamente mi vida es simplemente eso, emocionalmente hablando. Bueno, y físicamente también, porque es bastante arriesgado coger todos los días el coche con una empanada monumental a las 9 de la mañana (quiero recordar, querido público, que aquí el que habla tenía un hábito de levantarse a las 2 y pico del mediodía, así que las 9 de la mañana es pegarse un madrugón).
Y qué es el riesgo? y porqué merece mención en un blog de prestigio (risa contenida) como este? Pues ahora veremos que dice la RAE al respecto, pero desde la mente de un veinteañero y filosóficamente hablando, el riesgo es precisamente lo que te hace sentir vivo.
Y cuál es la mejor manera de tentar al riesgo? Tirarse de un paracaídas? Conducir a 220km/h? Tratar a un funcionario como a un igual? Naaaah! La mejor manera de tentar al riesgo es intentar volver con tu ex-novia (o ex-novio). Eso sí que es arriesgado! Porque las ex-novias son como las drogas: te gustan, te atraen, te camelan y cuando empiezan a dañarte te cuesta dejarlas. Luego sufres el síndrome de abstinencia y si decides volver a tomarlas, tarde o temprano recuerdas por qué las dejaste. A quién no le ha pasado esto? Siempre se ha dicho que volver con una ex-novia es una pérdida de tiempo, porque por algo se ha ganado el título de EX- y porque siempre se acaba cumpliendo lo anteriormente dicho.

Pero qué pasa si hay vida después de la ruptura?

Una de mis ex-novias solía decir: "Donde hubo fuego, suelen quedar cenizas..." Pues no, cariño. No hay cenizas, hay todavía dos o tres leños ardiendo. Unas veces alimentas tú la hoguera, otras veces la alimento yo, pero en fin, la cosa está que arde (dios, que bien traído!), y siempre me gustó jugar con fuego (dios, hoy estoy espléndido!).

Para volver con una ex-novia tienes que tener un par de cosas claras: lo que os llevó a romper nunca será subsanado y tienes que atenerte a las consecuencias. Pero qué ocurre si lo que os llevó a romper fue una gilipollez típica de adolescentes que ahora aceptarías sin más? Y qué si tenéis vuestras incompatibilidades? Que ocurre si arriesgarse significa salvar el gran amor de toda tu vida?

- Eso sólo pasa en las películas.
- Y qué pasa si quiero que mi vida sea una película?

Tengo 20 años y toda la vida por delante. Hace tiempo que empecé a desoír a mis padres y plantearme mi vida a mi manera. Y, desde que así lo hago, me ha ido bastante bien. Aunque este año he tenido que aparcar mi carrera por una curiosa fobia llamada "agorafobia"; de la cual, no se me asusten, cada día me encuentro más recuperado y mejor; puedo retomar mi carrera al año que viene. Y, de hecho, estoy haciendo un curso de laboratorio que resulta que me gusta. Un curso para el que me levanto a las 7 y media de la mañana con ganas porque es lo mío. Podría, incluso, mandar a tomar por culo el magisterio y empezar una carrera de Química en Badajoz. Ahora bien, con todo esto dicho, tendría o tengo que tenerlo todo planeado para que salga bien? Por supuesto que no. Os lo dice un tio que padece una cosa rarísima: en cualquier momento la vida puede darte un revés.

Nacho hablaba del "carpe-diem" hace poco y se me olvidó decirle: "macho, si no es eso, qué nos queda?" Qué le queda a un ser humano si no vivir el momento? Porque se abusa en exceso del termino "planear". Uno puede planear un fin de semana, la preparación de un examen o una fiesta, pero cuando aquí se habla de planear, de reflexionar en su sentido más profundo, se habla a largo plazo. Merece la pena perder media vida diseñando cada paso que damos? No. Y si lo hacemos, es por cobardía, porque nos da miedo a que algo malo pase. Señores, cuando la vida quiera os va a dar una hostia que os va a dejar tontos. Para qué estar esperándola debajo de una mantita? Por qué no vivir, y cuando llegue la hostia, intentar esquivarla o aceptarla con dignidad? Eso es el riesgo. Evitarlo a toda costa sería vivir en una burbuja aislante toda tu vida, mientras el mundo sigue girando ahí fuera.

Cariño, y a tí te lo digo, es cierto que en su día dije que éramos incompatibles, y qué? Yo no puedo equivocarme, siempre tengo la razón y cada cosa que digo tiene que ir a misa? No eres capaz de ver que quienes realmente hablan son los hechos, no las palabras? Y luego me dices que tienes mucho en qué pensar. Y yo qué? Crees que habría hecho lo que he hecho si me hubiera parado a pensar en todos los daños que puedes hacerme? Los rollos, novietes, rubios de metro ochenta o cosas extrañas que puedas tener de reserva y de los que no me has hablado y probablemente nunca me hablarás? Que a los dos días te aburras y me vengas diciendo "tenemos que hablar"? Pues aún así, prefiero arriesgarme.Llámame loco o romántico, que viene a ser lo mismo, pero es que yo soy así.

P.D: Al final no hay mensajes subliminales. Es todo directo. Así que ya no te hace falta descifrar nada.

riesgo.

(Del it. risico o rischio, y este del ár. clás. rizq, lo que depara la providencia).

1. m. Contingencia o proximidad de un daño.


Esquívalo!

domingo, 30 de noviembre de 2008

Estados de Ánimo: Intuición Vs. Reflexión


"Reflexionando, se aumenta la desgracia y se aminora la felicidad" (Confucio), "La Razón es el pequeño punto que pone fin a los instintos y da comienzo a la locura" (Anónimo), "Más vale prevenir que curar" (Refrán popular), "La razón sirve mucho más para justificar la conducta que para dirigirla" (Gustavo Lebon), "Sólo se vive una vez", "Piensa antes de actuar", "Carpe Diem"... La vida está llena de mensajes contradictorios que enfrentan continuamente dos aspectos innatos del ser humano: La intuición contra la reflexión. Es lo bonito y lo odioso de la vida, que es relativa (¡qué fácil y tremendamente aburrida que sería la vida si supiéramos qué hacer exactamente en cada momento para lograr nuestros propósitos!). Por eso nos dejamos llevar por una o por otra dependiendo de cómo nos sintamos.

Generalmente se relaciona a una persona que reacciona instintivamente con la presencia de seguridad, extroversión, despreocupación y una alta autoestima. Básicamente no le da muchas vueltas a las cosas porque se la sopla. Mientras que una persona reflexiva es alguien frío, calculador, introvertido, preocupado por las consecuencias de sus acciones y, en general, temeroso de que las cosas le salgan mal. He aquí la razón por la que divaga tanto a la hora de actuar, buscando la solución perfecta a un conflicto. Seguro que usted, lector, reconoce ambas conductas por pura experiencia. Porque uno puede inclinarse más por una cosa que por la otra, pero siempre dependerá de la magnitud del conflicto al que nos enfrentamos, y su importancia en nuestra vida. No es lo mismo decidir entre un yogurt natural y uno bífidus que decidir qué hacer en una relación amorosa. Depende, todo depende, como decía Jarabe de Palo. Generalmente, se tiende a la intuición cuando algo no nos importa demasiado y a la reflexión cuando es algo verdaderamente importante. En cuanto a la Dinámica Social, yo no estaría de acuerdo con esto. Para mí uno debería guiarse por sus intuiciones.

Intuición ---------------------------------------------------------------------- Reflexión
< sistema de valores >

He aquí la razón de la encuesta acerca de las preferencias de cada uno a la hora de actuar. Intuición o Reflexión? La encuesta se saldó con una participación histórica en este blog, con la cantidad de 9 votos acumulados (ains...). En ella, la intuición le daba un abrumador repaso a la reflexión a la hora de actuar (8 a 1) y, la verdad, me alegro del resultado. Para diferenciar mi posición en este tema, he de decir que, en cuestión de relaciones sociales, la reflexión es una mierda, porque a menudo lleva a equívocos. De cara a la gente hay que ser intuitivo, rápido, seguro. Ser uno mismo.
Dicen que uno nunca puede equivocarse si ha llegado a donde ha llegado razonando. En este tema de las relaciones sociales esta afirmación cojea. Imaginemos a un chavalín tímido cuya familia se ha mudado de ciudad y ahora tiene que integrarse en el colegio. Por desgracia, en su clase los grupos están muy definidos y chocan con la personalidad del chico. Razonando, podríamos deducir que si el chaval quiere encajar en alguno de los grupos debe amoldarse a uno de ellos, así de primeras. Con el tiempo, peloteando a los colegas, hablando de cosas que ni le van ni le vienen ni le interesan y, en definitiva, rebajándose a ser alguien que no es se terminará haciendo con un hueco en la manada. Una vez asegurado dicho hueco, empezará a mostrarse tal y como es, cuando tenga la seguridad de que su sitio en el grupo no peligra. Estoy harto de verlo. Lo he visto así de veces (manos hacia arriba haciendo el gesto de "mucho"). Pues bien, analizando el ejemplo podemos concluir:

- El chaval tiene un sistema de valores en el que da importancia a cosas ínfimas como "encajar", ser uno más, por delante de su propia personalidad y dignidad. Seguro que la adaptación al grupo ha sido desagradable al hacer cosas que en realidad no le gustaba hacer. Así demuestra inseguridad y una baja autoestima.

- Una vez se ha hecho con su sitio, ha comenzado a mostrar su verdadera personalidad (lo que llamaríamos "perder la timidez"). Si, desde un primer momento, el chaval hubiese sido el mismo, acorde a sus instintos, seguramente en el primer día ya tendría 3 o 4 amigos. Es así porque los seres humanos sentimos curiosidad y a veces incluso admiración por alguien que parece no necesitarnos para nada, por alguien autosuficiente. Nos transmite seguridad y por eso tendemos a acercarnos a él/ella. No lo digo yo, lo diría cualquier colegio de psicólogos.

Dice el libraco gordo de la RAE:

intuición.

(Del lat. mediev. intuitĭo, -ōnis).

1. f. Facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento.
(...)
4. f. Fil. Percepción íntima e instantánea de una idea o una verdad que aparece como evidente a quien la tiene.



reflexión: Acción o efecto de...

...reflexionar. 1. intr. Considerar nueva o detenidamente algo.

Ahora, venga: cuál os gusta más? eh? eh? Después de haber estado buscando frases sobre este tema (al principio de la entrada) y haber leído las definiciones, me quedo con la de la intuición. Me gusta la osadía, el descaro y la prepotencia que emana de la misma definición. La seguridad que transmite. A fin de cuentas, si tú intuyes (o comprendes instantáneamente) algo, para qué reflexionar (o considerarlo nueva y/o detenidamente) antes de actuar en consecuencia? Porque si se reflexiona es porque no se tiene claro que todo va a salir bien.

Bueno, una vez dejada clara la relación que yo veo entre las formas de actuar y los estados de ánimo (la cual espero que genere polémica, porque si no es aburridísimo escribir estos ensayos... :) ) terminaré comentando un par de cosas:
Lo primero, es que si hay alguna regla universal que se carga la relatividad de esta vida es que las posturas, sean cuales sean, llevadas a extremos nunca son beneficiosas (cuando digo posturas me refiero principalmente a planteamientos). Claro que la intuición tiene sus pegas, sobretodo si dejas actuar instintivamente a un psicópata; y claro que reflexionar no está tan mal, sobretodo si eres presidente del gobierno y tus decisiones afectan a millones de personas. La libertad de un individuo termina donde empieza la de otro. Para que algo funcione debe estar en equilibrio.
Y por último, quiero finalizar la entrada con mis experiencias personales. A mí, la verdad, me va mejor desde que incliné la balanza a favor de la intuición, si no no os contaría este tostón. Hay que tener cuidado con tanta reflexión (o como se conoce en el argot popular "comerse la cabeza") porque en exceso te termina pudriendo. Todo el día formulando hipótesis y llegando a creértelas, da igual sobre qué, gente, trabajo, amor... olvidando que son sólo eso, hipótesis. Además, cuando uno actúa por instinto y se equivoca, no le fastidia tanto como si hubiera estado horas y horas pensando que hacer para que luego le salga mal.

Siempre he dicho que la ignorancia es la base de la felicidad, y qué razón tengo. Me encantaría ser un ignorante (quiero decir, más todavía) para no tener tanto en qué pensar. Tanto por lo que, a veces, sufrir. Tanto por lo que, alguna vez al mes, escribir en el blog ;).

Para estar siempre al día...