- Tío, no puedo vivir sin ella...

- Vamos vamos!, no exageremos...
- En serio, no puedo comprender por qué me ha dejado, la necesito.
- Se te pasará con el tiempo...
- No. Voy a llamarla y decirle que es la razón de mi existencia...
- (Bostezo)
Patético, verdad? No es para reírse? Pues muy mal. Está muy feo reírse de un
adicto, y más cuando está enganchado a la droga más potente de todas: l'amour. Tan potente porque se duda de su existencia (igualito que Dios), y el no tener un concepto concreto hace que desconozcamos su espectro de síntomas; los efectos secundarios al completo, incluso los primarios (mariposas en la barriga? quién elaboró el prospecto, Peter Pan?) y lo peor de todo, que cada uno se lo tome a su manera, generalmente sobrevalorado ("gracias", Walt Disney ¬¬...).
Y claro, sin saber qué coño es el amor, pues decimos que es cualquier cosa. Ale! Alegría Pepe! O no habéis visto nunca la típica peli de serie B o cualquier telenovela en la que sale gente con diálogos tipo...
- Eh, Susan, ves esa puesta de sol?
- Oh sí Walter, la veo mucho.
- Sabes qué es eso, Susan?
- No, qué es, santos frijoles?
- Es amor, Susan. Una representación de lo grande y bello que es el amor.
- Oh, Walter! Abrázame, abrázame fuerte!

Eso es amor? Eso es un truquillo típico para llevártela a la cama, Walter, so ladrón! Y la pobre Susan ahí, confiada, pensando que eras un tío sensible. Que zorro. Pero en fin, nadie pudo negar a Walter que aquello era amor, porque nadie sabía lo que era... hasta ahora. YO SÉ lo que es. Es lo mismo que una partida de póker, que no? Empiezas a jugar, desconfiado, apostando poco, y ganas. Sigues ganando, sigues ganando, tienes un pequeño bache pero apenas pierdes nada, sigues ganando... y en el momento justo de la partida en el que has apostado todo pierdes y te echan. "Vaya uhdté con Dió, señó" "¡Cachis!, todo el mundo gana menos yo... algún día me tocará, algún día..." piensas, pero ese día a la mayoría no les llega...
Porque esa es otra: todo el mundo presume de haber estado alguna vez enamorado (o conocéis a alguien que no? pues yo sí), pero luego llegan unos
lissstos y te sueltan: "Bueno, sí, pero eso no era amor verdadero..." Pues de cuántos tipos hay? Si el amor "a secas" es una droga psicotrópica (porque sientes que estás en una nube), estimulante (porque el corazón se te acelera), relajante (porque puedes pasarte horas tumbado en un parque abrazadito), antidepresiva (porque todo te parece bonito), alucinógena (porque no ves la pedazo de tocha que tiene tu novio, que mira al reloj del ayuntamiento y lo cambia de hora) y tóxica (porque al final se te parte el corazón, que me lo contó Alejandro Sanz), el amor "verdadero" tiene que ser la hostia!
A ver si nos dicen qué es el amor las personas más indicadas para saberlo: unos cuantos viejos con túnicas que se pasan el día sentados:
amor. (Del lat. amor, -ōris).
1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. Tendencia a la unión sexual (El único que lo terminó dejando claro fue este).
La más correcta parece la segunda, no? Y la cuarta la más sincera, claro. No conozco a nadie que lleve a las chicas a restaurantes sólo porque le gusta pagar la cuenta. Y si es eso? Y si el rollo de las mariposas en el estómago, las nubes y la euforia no es más que una sensación provocada por la proyección en tu cabeza de tí mismo "unido sexualmente" a tu media naranja? Sí eh? Verdad? Pues los que estéis de acuerdo sois unos salidorros que te cagas, intentad no desvelar este pensamiento nunca a una mujer, que muerden (no, ahora en serio, muerden).
La cruz del amor es el efecto devastador que se sufre cuando desaparece, y ahí cimento yo mi teoría drogadicta. Cito a un célebre pensador:
"Las ex-novias son como las drogas: te gustan, te atraen, te camelan y cuando empiezan a dañarte te cuesta dejarlas. Luego sufres el síndrome de abstinencia y si decides volver a tomarlas, tarde o temprano recuerdas por qué las dejaste..."

Si bueno, la frase es mía, pero es buena. Yo he tenido que hacer las veces de psicólogo, repartiendo terapias a diestro y siniestro a pobres almas sufridoras del síndrome de abstinencia. Unas veces con más dificultad y otras con menos, porque esto es como el alcohol: si lo que bebías era garrafón te cuesta menos volver a beber. Y garrafones conozco a unos cuantos... pero en fin, recordad al gran Nick Vujicic (sí hombre,
ese tipo que no tenía extremidades) y sabed que si se produce la caída, se produce la forma de levantarse. Además, los tíos lo tenemos más fácil, porque ya que se trata de una droga, estad bien seguros de que hace mucho, muchísimo tiempo se inventó el
placebo.